Las tierras circundantes

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LA BAHÍA DE SOG: esta bahía poco profunda es tristemente célebre por ser un nido de naufragios. Docenas de bancos de arena y de peligros ocultos llenan la zona, y en varios puntos los mástiles de los navíos desafortunados sobresalen de las aguas poco profundas. Las aguas de la bahía están a rebosar de garracifes, cangrejos gigantes, y otros depredadores y carroñeros costeros.

LA BANDEJA DEL DIABLO: es bien sabido que en los bordes de la Bandeja del Diablo acechan los Mascapájaros; una tribu pequeña de goblin relativamente poco agresivos, que habitan en numerosas cavernas a lo largo del linde occidental de la Bandeja. Se rumorea que más adentro en sus profundidades, el lugar está controlado por bugbear adoradores de demonios que evitan la luz del día, pero emergen por la noche desde las cuevas para encender fuegos.

CIMA DEL CARDO: es una isla curiosamente redonda a unos 60 pies (18 m) de la costa, conectada con tierra firme mediante un puente de cuerda. Acercarse por tierra es difícil dado que hay que atravesar el enramado de la floresta Ortiga.

EL CUENCO DEL DRAGÓN: esta isla en forma de bol es poco más que una serie de riscos de piedra que rodean un pequeño lago. Los wyvern anidan en las cuevas de la misma, y cuentan los rumores que un dragón visita el lugar una o dos veces al año por razones desconocidas.

LA CUESTA DE CENIZA: la más pequeña de las dos escarpaduras de piedra caliza de la zona es la denominada Cuesta de Ceniza. A diferencia de la Bandeja del Diablo, la Cuesta de Ceniza no es muy peligrosa: las únicas amenazas que es probable que encuentren quienes exploran su superficie son bandadas de estirges, o cuervos y grajos extrañamente agresivos.

EL FOSO: el lugar de peor reputación de la Bandeja del Diablo es un foso oscuro y circular, oculto en algún lugar cerca del centro de la escarpadura. Desde arriba, el foso sólo es accesible volando o mediante una red serpenteante de surcos laberínticos en la superficie de la Bandeja, mientras que desde abajo, las numerosas cuevas que nacen en las paredes del Foso conectan con madrigueras subterráneas por todas las tierras circundantes. De este modo, el Foso representa el nexo de unas ‘mini Tierras Oscuras’ bajo la región. Parecido a un socavón, el agujero central tiene casi 100 pies (30 m) de ancho, con sus paredes interiores entrecruzadas por salientes y escaleras de cuerda que descienden hacia las brumosas profundidades. Numerosas bocas de cueva a lo largo de estos salientes conducen a complejos dentro de la propia escarpadura: entre los peligros que acechan en esas cavernas hay tribus goblin, plagas de gremlins, guaridas siniestras habitadas por derro y pueblos oscuros, y madrigueras de trogloditas. Los confines más profundos del Foso contienen un templo ancestral dedicado a Kabriri (el Señor Demoníaco de los guls) y la guarida del infame Diablo de Punta Arena.

ERMITA DE GRUBBER: conocida por generar muchos naufragios, Ermita de Grubber es una isla pequeña y apartada que contiene un villorrio de una docena de familias de pescadores; gente insular a la que generalmente no agradan mucho los visitantes. Los ciudadanos de Punta Arena teorizan que la isla está infestada de leprosos, fantasmas, o cosas peores. Últimamente, se sabe muy poco de la Ermita; pero como no hay mucho aprecio entre este villorrio y Punta Arena, aún no ha ido nadie a investigar su silencio… a pesar de que los barcos que pasan cerca informan de que se ven concentraciones extrañamente grandes de aves carroñeras por los alrededores.

EL ESTANQUE DE BISTON: llamado así por el excéntrico druida varisiano que vivió toda su vida en la orilla occiental, este estanque se encuentra en la confluencia del arroyo de la Comadreja y el río Turandarok. Los goblin de la floresta Musgosa a menudo pescan a lo largo de la orilla este, y la choza destartalada que antaño era hogar de Biston aún sigue en la orilla oeste, supuestamente embrujada por el espíritu del viejo druida.

LA FLORESTA DE EGAN: este bosquecillo crece al abrigo de la Cuesta de Ceniza, y forma una espesa maraña de pinos que solían ser propiedad de un excéntrico lugareño llamado Egan que prohibió que la zona fuese deforestada con fines agrícolas. Su choza yace oculta en algún lugar de la floresta. Aunque Egan murió hace mucho tiempo, las arañas gigantes que infestan su querido bosque siguen muy vivas.

LA FLORESTA DE ZANCA: este bosque de pinos y eucaliptos es relativamente pequeño, y es el territorio de los goblin de la tribu Siete dientes.

LA FLORESTA GARRAPATA: aunque se sabe que hay garrapatas gigantes en este bosque, los habitantes principales de esta floresta larga y estrecha compuesta por pinos, abetos, y secuoyas, son los jabalíes. Como resultado, es un terreno de caza popular entre los habitantes acaudalados de Punta Arena.

LA FLORESTA MUSGOSA: los habitantes principales de la floresta Musgosa son los goblin, y la tribu de la floresta Musgosa sigue siendo la mayor de las tribus goblin de los alrededores a día de hoy. Parte de la tenacidad de los goblin de la floresta Musgosa viene sin duda del cabecilla de la tribu, Gugmut el Grande, que afirma ser hijo de una hobgoblin y un jabalí salvaje. Las tribus de la floresta Musgosa son numerosas, y las rencillas sobre cuál de los dioses héroes goblin (o la propia Lamashtu, ya puestos) es mejor provocan más mortalidad goblin en este bosque que todos los aventureros y las desventuras combinados. Los árboles de la floresta Musgosa suelen ser grandes, sobre todo secuoyas, lo que resulta en un suelo forestal mucho más abierto que el de la floresta Ortiga del norte, de abundante sotobosque.

LA FLORESTA ORTIGA: al norte de la floresta Musgosa se encuentra la floresta Ortiga, un bosque frustrantemente espeso. Mientras que los árboles de la floresta Musgosa crecen altos y señoriales, los que están al norte de la carretera de la Costa Perdida en la floresta Ortiga son más bajos, y comparten el suelo forestal con marañas de ortigas y arbustos espinosos.

LA FLORESTA SUSURRANTE: sólo la punta septentrional de este gran bosque forma parte de las tierras circundantes de Punta Arena. La floresta Susurrante resigue gran parte de la carretera de la Costa Perdida, y sus altísimas secuoyas constituyen un testimonio de la grandeza de la Naturaleza. Los relatos sobre ruinas thassilonianas ocultas, tanto de Shalast como de Bakrakhan, a menudo atraen a aventureros a estos bosques, pero la mayoría caen presa de los lobos, bugbear, y matones que acechan esperando intrusos.

LA PIRA: los antiguos varisianos de la región usaban este promontorio para varios rituales, incluyendo su Festival de las Mariposas anual, pero la Pira no ha sido usada desde la fundación de Punta Arena.

LOS TRES CORMORANES: tres altos farallones [NdT: promontorios rocosos cercanos a la costa] sobresalen aquí de las olas, y sus cimas albergan bosques en miniatura de eucaliptos y cipreses. Un pequeño grupo de arpías habita entre estos árboles, pero aparte de atormentar periódicamente a los goblin, los monstruos no se inmiscuyen en asuntos de tierra firme.

EL MANICOMIO DE HABE: el refugio del alivio piadoso, conocido localmente como el Manicomio de Habe, está regentado por Erin Habe, experto en enfermedades y enajenación mental. Habiéndose enriquecido independientemente durante sus años como médico en Magnimar, eligió construir su manicomio en un valle remoto al sur de Punta Arena debido a su aislamiento. Esperaba que los dejados a su cargo pudiesen hallar la tranquilidad de espíritu que necesitaban para curarse, del mismo modo que él esperaba hallar la privacidad necesaria para continuar con sus experimentos sobre qué había causado sus respectivas demencias sin tener que preocuparse de que otra gente no comprendiera sus métodos, que a veces podían ser sangrientos por necesidad.

LA MANSIÓN DEDALERA: ‘La Desazón’ es el nombre local para la Mansión Dedalera, una zona que los lugareños llevan evitando debido a su fama de sombría, del mal agüero, y de embrujada. Hoy día nadie circula por la carretera que conduce a la desazón. Lord Dedalera hizo intentos de reconstruir y reclamar el lugar, pero halló poca gente dispuesta a trabajar allí debido a su turbia historia.

LA MARISMA TOCÓN DE SALMUERA: esta zona pantanosa enredada y con demasiadas plantas está infestada de insectos gigantes, goblin, y otros monstruos desagradables. Como resultado, la marisma está relativamente poco explorada, a pesar de su cercanía a la muy transitada carretera de la Costa Perdida.

LOS PÁRAMOS: los tres páramos que se extienden por gran parte de las tierras circundantes consisten en tierra de mala calidad y suelo pedregoso. El más septentrional es el páramo de Ceniza, una extensión de tierra baja con una suave pendiente descendente hacia el oeste hacia el Salto de la Saga. En el lado opuesto de la marisma Tocón de Salmuera al páramo de Ceniza yace el páramo Desolado, un tramo de tierra de mayor altitud, que se dice que está plagado de guls bajo su árida extensión. El páramo de la floresta Susurrante, el mayor de los tres, se halla al sureste y suele estar cubierto de bruma hasta bien entrado el día. Perros goblin, lobos, huargos y cosas peores cazan aquí, a menudo haciendo incursiones hacia el norte en busca de ganado de las granjas periféricas.

LOS PEÑONES: situados al este de la Bandeja del Diablo, estos tres grupos de colinas pedregosas son conocidos colectivamente como los Peñones. Bautizados en honor a tres aventureros que exploraron muchas de las grietas, cavernas, y antiguas tumbas varisianas del lugar antes de la fundación de Punta Arena, los Peñones aún ocultan muchos secretos y pequeños complejos ocultos, que aguardan a aventureros que los descubran.

LA PERCHA DEL CUERVO: esta cordillera escarpada de colinas rotas está decorada aquí y allí con cadáveres solitarios de eucaliptos, pinos, y otros árboles. Hay pocos seres vivos aquí aparte de animales salvajes relativamente inofensivos.

EL POZO DEL ESPERANZADO: este monumento, una de las ruinas thassilonianas menos conocidas de la región, consiste en una torre circular de piedra de sólo 30 pies (9 m) de alto desde el exterior, que por el interior desciende en un pozo de 100 pies (30 m) que termina en un profundo estanque de agua. Toda clase de monstruos habitan en las cavernas inundadas bajo el pozo, incluyendo una pequeña tribu de skum, y otra más grande de acechadores sin rostro.

EL SALTO DE LA SAGA: los antiguos cuentos varisianos narran la trágica historia de la joven Bevanaka, que al hallarse una cana buscó una vieja bruja para pedirle un elixir de juventud. La bruja le dio la pócima, pero le advirtió que los efectos sólo durarían mientras no se enamorase. Durante muchos años, Bevanaka vivió como una mujer hermosa pero solitaria, hasta el día en que su soledad se volvió insoportable y se enamoró de un joven. Bevanaka envejeció en un parpadeo, pero tenía la esperanza que su amor verdadero permanecería fiel. Pero ¡ay!, se equivocaba. Horrorizado por su súbito envejecimiento, el joven la rechazó. Desesperada, Bevanaka se arrojó desde los acantilados del Salto de la Saga. Desde entonces, estos acantilados han sido un lugar popular tanto para que los jóvenes amantes se escabullan y se declaren su amor, como para los suicidios.

LAS TIERRAS DE LABRANZA: las tierras de labranza al sur de Punta Arena son relativamente seguras, pero los granjeros siempre acaban teniendo problemas con la fauna local o varios peligros regionales, especialmente goblin o canijos. En cualquier momento dado, por lo menos dos o tres granjas necesitan ayuda para expulsar depredadores o alborotadores problemáticos.

LAS TUMBAS DE LOS INDIGENTES: antes de que se fundase Punta Arena, los varisianos visitaban a menudo este punto de la línea costera, pues es uno de sus cementerios tradicionales de la región. Cuando se empezó a construir Punta Arena, una gran afluencia de mano de obra pobre o desesperada acudió a la región desde Magnimar, esperando ser recompensada por ayudar a construir un nuevo pueblo con un lugar en el mismo; los que murieron durante
la construcción fueron enterrados aquí. Hoy, los cadáveres han desaparecido, devorados por los guls que habitan actualmente las madrigueras serpenteantes bajo la zona.

Las tierras circundantes

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